El equipo partió de Ourense en tren hacia Madrid el pasado sábado, pero los problemas comenzaron en la capital. Un grupo de jugadores tuvo que volar a Almería para intentar enlazar con otro vuelo a Melilla, mientras que el resto esperaba en Barajas. Sin embargo, las malas condiciones en el aeropuerto melillense impidieron que cualquiera de los dos grupos pudiera embarcar.
Esta situación obligó a parte de la expedición a pasar la noche en Almería y el resto en Madrid, con billetes para volar en la mañana del domingo. La incertidumbre sobre la disputa del encuentro era palpable, ya que los barcos disponibles para llegar a Melilla no saldrían hasta después de la hora prevista para el partido.
“"Aquí en Almería, el personal del aeropuerto no es muy optimista."
Este tipo de contratiempos no son nuevos en los desplazamientos a Melilla en el baloncesto, ya que otros equipos también han sufrido retrasos y modificaciones de horario. Para el COB, este partido no tiene implicaciones clasificatorias, a diferencia de su rival, el Melilla, que lucha por la permanencia.
A pesar de las dificultades, los ourensanos buscarán romper su racha de seis derrotas consecutivas antes de cerrar la temporada en el Pazo. El objetivo es compensar la necesidad del adversario con ganas y mantener un ritmo de juego alto, un factor clave para el equipo.




