Una empleada histórica de Inditex se jubila tras más de cuatro décadas en la empresa

La trabajadora, que comenzó con 17 años, fue testigo de la evolución de la compañía desde sus inicios en Ourense.

Imagen genérica de manos doblando ropa en una tienda.
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Imagen genérica de manos doblando ropa en una tienda.

Una trabajadora que fue testigo de la transformación de Inditex desde sus comienzos en Ourense se jubila tras más de 45 años de dedicación, comenzando su trayectoria con tan solo 17 años.

La empleada número 66 en la historia de Inditex, que inició su andadura en la compañía con apenas 17 años, acaba de jubilarse después de más de cuatro décadas de servicio. Su incorporación a la empresa de moda internacional tuvo lugar en octubre de 1980, en la primera tienda de Zara en Ourense, abierta en 1979.
Su llegada a la empresa fue fruto de una casualidad, cuando, al pasar por la tienda de la calle Cardenal Quevedo de Ourense de camino al instituto, se detuvo a observar el escaparate. Un día, mientras compraba ropa para una boda con su madre, conoció al encargado, lo que propició su llamada para empezar a trabajar al año siguiente, manteniéndose de forma ininterrumpida desde entonces.

"El fundador de la empresa venía a la inauguración, descargaba el camión con nosotros y estaba junto al personal abriendo las cajas y con las perchas. Siempre era muy cordial."

una empleada de la empresa
La trabajadora destacó la notable evolución de la firma, pasando por todas las etapas desde sus inicios. Rememoró cómo, en los primeros tiempos, el personal doblaba la ropa con papel y descargaba los camiones, una tarea que realizaban con entusiasmo. Con el paso de los años, los procesos se modernizaron, incorporándose equipos de descarga y sistemas de seguridad para las prendas.
También se adaptó a la transformación digital, desde los pedidos manuales hasta el uso de dispositivos como iPhone y tabletas. Subrayó el impresionante volumen de ventas en línea, que ahora requiere el envío directo de los pedidos a los domicilios debido a la falta de espacio en las tiendas. A pesar de ello, defiende el trato personal con los clientes, valorando la interacción directa y el consejo individualizado.
En su último día de trabajo, la empleada recibió un emotivo homenaje a las puertas de la tienda de Inditex en la calle del Paseo de Ourense, un gesto que la sorprendió y emocionó profundamente, rodeada de familiares, amigos y clientes.