La máxima de que “el saber nunca está de más” no parece calar profundamente entre los habitantes de Ourense. Según las estadísticas del INE, un porcentaje mínimo de la población, concretamente el 3% de los mayores de 25 años, decide continuar su formación una vez superada la etapa universitaria o de Formación Profesional. Este dato subraya un esfuerzo formativo reducido, centrado principalmente en completar los ciclos considerados esenciales para la inserción laboral.
El abandono de los estudios comienza a ser notable después de la educación obligatoria. Mientras que entre los 15 y los 19 años un 87,11% de los residentes en la provincia sigue formándose, esta cifra cae drásticamente en el tramo de edad de los 20 a los 24 años, donde menos de la mitad de los jóvenes (un 46,36%) mantiene su matrícula activa. La mayoría opta por incorporarse al mercado laboral una vez finalizados sus estudios superiores.
“"Nunca es tarde para formarse."
A pesar de esta tendencia general, existe un grupo de “rara avis” que desafía la norma. Cerca de un millar de ourensanos mayores de 50 años (exactamente 845) demuestran una notable inquietud por aprender. De estos, 335 están matriculados en la Escuela de Idiomas y 172 han regresado a la universidad para cursar un grado, evidenciando que la edad no es un impedimento para la superación personal y académica.
El tramo de edad entre los 30 y los 49 años muestra una estabilidad relativa, con 3.627 personas vinculadas a la formación oficial. Es destacable el repunte de estudiantes entre los 35 y los 39 años, con 1.081 matriculados, la cifra más alta en la madurez, lo que podría indicar un periodo de reinvención o especialización profesional. Con todo, el 25,53% de los ourensanos posee algún título superior, un dato que debe ser contextualizado con el envejecimiento de la población en la provincia.




