La provincia de Ourense se enfrenta a una situación crítica de sequía, que ya ha obligado a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil a activar la prealerta en todas las cuencas. El crecimiento poblacional estacional, las altas temperaturas y la prolongada falta de lluvia están dejando a muchas aldeas sin agua.
La comarca de O Ribeiro es una de las más afectadas. El Concello de Cortegada ya anunció y revocó cortes nocturnos para recuperar niveles, mientras que en Leiro varias aldeas sufrieron cortes de hasta 12 horas. El alcalde, Francisco José Fernández, señaló que la demanda supera la capacidad de suministro, especialmente este año con la afluencia de veraneantes.
El alcalde de Leiro rogó a la ciudadanía el uso responsable del agua, pidiendo que se evite regar jardines y terrenos. A pesar de ello, el PSdeG-PSOE local denuncia una "total y absoluta falta de gestión" y problemas estructurales en la red, con una pérdida anual estimada de 150.000 metros cúbicos de agua debido a canalizaciones en "ruinas".
La oposición socialista también criticó que se destinen fondos públicos para regar el campo de fútbol municipal mientras las aldeas sufren cortes. El alcalde, sin embargo, niega cualquier deficiencia estructural, atribuyendo la escasez únicamente a la falta de agua en el manantial.
Ante la gravedad de la situación, otros concellos también están tomando medidas. Marta Nóvoa, alcaldesa de San Cibrao das Viñas, señaló el comportamiento vecinal, como el riego de jardines y el llenado de piscinas, como un factor agravante y no descarta cortes nocturnos. En Allariz, se decretó el cierre de riegos en zonas verdes y la desconexión de la fuente de A Barreira, además de pedir colaboración ciudadana y comunicar captaciones ilegales.




