Esta festividad, declarada de Interés Turístico Nacional, es una celebración ancestral de la primavera con orígenes en cultos precristianos de fertilidad. Con el paso de los siglos, evolucionó desde humildes cuestaciones infantiles hasta las monumentales estructuras cónicas y artísticas que se admiran hoy en día, consolidándose como una seña de identidad de Ourense.
El 3 de mayo, la calle del Paseo y sus inmediaciones se transformarán en un museo efímero de estructuras vegetales. La exposición comenzará a las 11:00 horas, seguida de desfiles de cabezudos y gigantes con música tradicional. A las 12:00 horas se iniciará el canto de coplas ante el jurado, y la jornada culminará a las 19:00 horas en la Plaza Mayor con la entrega de premios y un concierto.
La preparación de los Maios es un proceso laborioso que implica a varias generaciones, desde la construcción del armazón de madera hasta el meticuloso cosido del musgo y la recolección de carrabouxos. Las asociaciones vecinales y grupos culturales trabajan con entusiasmo, superando desafíos como la escasez de materiales y las condiciones climáticas. La verdadera magia ocurre en garajes y bajos, donde el trabajo en equipo y la transmisión de saberes son fundamentales.
Además de la belleza artesanal, la fiesta es un espacio para la crítica social y política. Las coplas, versos satíricos llenos de retranca y humor, repasan los sucesos más destacados del año, convirtiendo los Maios en un altavoz de las preocupaciones colectivas. Este año, la Asociación Auriense dedicará uno de sus Maios al Ano Oteriano, homenajeando a una figura ilustre de la cultura gallega, mientras que el CEIP Inmaculada presentará un Maio temático sobre la neurodivergencia, adaptando las coplas a pictogramas para fomentar la inclusión.




