Ourense registra la mayor subida del IPC nacional en marzo, impulsada por los carburantes

La provincia alcanzó un incremento del 4,2% en el Índice de Precios de Consumo, superando la media gallega y estatal.

Imagen genérica de una manguera de combustible en una gasolinera, simbolizando el aumento de los precios.
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Imagen genérica de una manguera de combustible en una gasolinera, simbolizando el aumento de los precios.

La provincia de Ourense registró en marzo la mayor subida del Índice de Precios de Consumo (IPC) a nivel nacional, alcanzando un 4,2%, impulsada principalmente por el encarecimiento de los carburantes.

Este incremento sitúa a Ourense a la cabeza de las provincias españolas, superando a Madrid (4,1%) y Toledo (4%). A nivel gallego, la cifra ourensana también se sitúa por encima de Pontevedra (3,8%), A Coruña (3,8%) y Lugo (3,6%), según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La presión inflacionista en Ourense refleja un contexto general de alza en los precios de la energía y los combustibles, que ha tenido un impacto directo tanto en el transporte como en el coste de la cesta de la compra. Este fenómeno está ligado al estallido del conflicto en Oriente Próximo, que disparó el precio de los carburantes.

Los efectos de las medidas fiscales sobre los carburantes ya se están notando en los surtidores, aunque las cotizaciones internacionales siguen presionando al alza.

En Galicia, el IPC general se elevó hasta el 3,8% en marzo, lo que representa una variación de 1,3 puntos respecto a febrero. Esta cifra es 0,4 puntos superior a la media nacional, que se situó en el 3,4%. Los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 3,6%, mientras que el transporte y la vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles experimentaron incrementos del 5,4% y 5,3% respectivamente.
A nivel estatal, el IPC interanual de marzo alcanzó el 3,4%, su valor más alto desde junio de 2024. El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa destacó que las medidas del Gobierno buscan mitigar el impacto del shock externo en la inflación y en el poder adquisitivo, estimando que frenarán la inflación entre ocho décimas y un punto en los próximos meses.