Los termómetros gallegos se dispararon, marcando valores poco habituales para la época. Además de Ourense, otras zonas tradicionalmente más frescas también sintieron el impacto de las altas temperaturas, como Ourol, que llegó a los 31 grados.
Según explicó María Souto, de Meteogalicia, este episodio de calor se debió a la conjunción de varios factores. La entrada de aire cálido procedente del sur, junto con la intensa radiación solar y la influencia de un anticiclón, fueron determinantes para que los valores térmicos se elevasen de forma significativa en toda la región.




