Esta situación genera sorpresa y preocupación entre los consumidores, especialmente al considerar el desarrollo socioeconómico de otras provincias como A Coruña y Pontevedra, donde los precios son significativamente más bajos.
Además del precio, la provincia también se ve perjudicada en los formatos disponibles. A diferencia de otras zonas, en Ourense no se fabrican piezas de pan de un kilo, kilo y medio o dos kilos, lo que podría favorecer posibles fraudes en el peso. Tampoco existen piezas de cuarto o medio kilo, lo que agrava la situación.
El precio del kilo de pan en Ourense alcanza las 39 pesetas, mientras que en Pontevedra es de 30 pesetas, en Lugo de 31,50 pesetas y en A Coruña de 33 pesetas. Esta diferencia afecta especialmente a las familias con menor poder adquisitivo, que ven sus economías ya modestas seriamente dificultadas por el mayor coste de las fracciones pequeñas.




