La plataforma ecologista Greenpeace ha presentado una herramienta interactiva que permite a los ciudadanos consultar los niveles de nitratos en el agua potable de sus municipios. Esta iniciativa busca concienciar sobre la calidad del agua, utilizando datos del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC) del Ministerio de Sanidad. Aunque el límite legal actual para los nitratos se sitúa en 50 miligramos por litro (mg/l), la comunidad científica sugiere una reducción significativa, estableciendo un máximo recomendado de 6 mg/l.
El mapa, que clasifica los municipios con cinco colores diferentes según la concentración de nitratos, muestra una situación variada en Galicia. Predomina el verde, indicando niveles por debajo de los 6 mg/l, especialmente en el interior de Lugo y gran parte de Pontevedra. Municipios como Meaño (Pontevedra) o Coristanco (A Coruña) aparecen en azul, lo que significa que no reportan mediciones o resultados. Sin embargo, los registros más alarmantes se concentran en la provincia de Ourense.
El 81% de la aportación del nitrógeno agrícola a los sistemas acuáticos proviene directa o indirectamente de la ganadería.
En Galicia, el mapa señala seis puntos rojos y dos negros, la mayoría de ellos en la provincia de Ourense. Los puntos negros representan las situaciones más críticas, superando los 50 mg/l: Trasmiras (Ourense) registra 62 mg/l y Láncara (Lugo) alcanza los 50 mg/l. Los puntos rojos, con concentraciones entre 30 y 50 mg/l, incluyen Os Blancos, Monterrei, Sandiás, Sarreaus y Maceda en Ourense, además de Bergondo en A Coruña. Esta situación se atribuye a la intensa actividad agraria y ganadera de la zona, con el uso de fertilizantes y las deyecciones de animales contribuyendo a la contaminación de las aguas.
La presencia de nitratos en el agua, aunque en sí misma no es altamente tóxica, puede convertirse en nitritos en el organismo, lo que genera preocupación para la salud. Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), los nitritos pueden oxidar el hierro de la hemoglobina, provocando metahemoglobinemia, conocida como el Síndrome del bebé azul, especialmente peligrosa para los lactantes. Además, estudios recientes sugieren una posible relación entre el consumo de estas sustancias y el riesgo de desarrollar cánceres como el gástrico, el linfoma de Hodgkin y el colorrectal, aunque las investigaciones continúan.




