Ourense: El calor extremo asfixia las calles por la falta de sombra

Las altas temperaturas, con registros de hasta 52 grados en el suelo, hacen casi imposibles los paseos urbanos fuera de las primeras horas del día.

Imagen genérica de asfalto agrietado bajo el sol intenso en Ourense, con escasa vegetación.
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Imagen genérica de asfalto agrietado bajo el sol intenso en Ourense, con escasa vegetación.

Las altas temperaturas en Ourense hacen que las calles se vuelvan intransitables durante las horas centrales del día, con una notable escasez de zonas verdes y sombra que agrava la sensación de calor.

La ciudad de Ourense se enfrenta a un desafío considerable con las elevadas temperaturas, donde la falta de vegetación y sombra en las rutas urbanas más comunes dificulta enormemente los desplazamientos a pie. Aun contando con un entorno fluvial y natural significativo, encontrar un recorrido continuo que ofrezca refugio del sol resulta complicado.
Durante las horas centrales del día y las tardes, los paseos junto a los ríos quedan prácticamente vacíos, relegando las caminatas a primera hora de la mañana o al atardecer. Para acceder a zonas consideradas más frescas, como el paseo del Barbañica, donde se registraron 26 grados en el suelo, es necesario atravesar puntos con temperaturas mucho más extremas.
La temperatura más alta detectada recientemente alcanzó los 52 grados en el suelo en la senda del río Barbaña, a la altura de Ponte Pelamios. A pesar de su proximidad al río, esta área presenta una notable carencia de vegetación.
Esta situación se repite en otras áreas importantes de la ciudad. En el parque de O Ribeiriño, cerca del paseo fluvial del Miño, se registraron 41 grados a las 13:00 horas, debido a su mayor exposición solar en comparación con zonas de sombra.
La escasez de sombra también eleva la temperatura en espacios clave para la vida cotidiana, como la explanada de la estación intermodal (46 grados), la del Pabellón de Os Remedios (43 grados) y la entrada de la Policía Nacional. El año pasado, en esta última localización, se alcanzaron los 65 grados en el suelo durante una intensa ola de calor.
La rotonda do Afiador, en la intersección de las avenidas Castelao y Otero Pedrayo, también registró 46 grados, subrayando la necesidad de refugios climáticos en la zona, un plan previsto por la Xunta.
Los puentes y pasarelas sobre el Miño son otros puntos críticos. El Puente Romano marcó 47 grados a las 13:00 horas, mientras que la pasarela de Oira alcanzó los 50 grados.
La remodelación del Jardín del Posío también evidencia este problema. En su calle central, totalmente expuesta al sol, el termostato marcó 44 grados, la cifra más alta en un parque. En cambio, en las zonas con mayor densidad de árboles, la temperatura descendió hasta los 30 grados, demostrando el potencial de estas áreas como refugios climáticos.