Ourense contiene los incendios: montes de luto y lenta recuperación

La provincia registra menos hectáreas quemadas este verano, pero los expertos alertan de la lenta recuperación del monte y la necesidad de nuevos enfoques.

Imagen genérica de paisaje gallego con elementos tradicionales y humo a distancia.
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Imagen genérica de paisaje gallego con elementos tradicionales y humo a distancia.

La provincia de Ourense ha experimentado una reducción significativa de los incendios forestales este verano, con cuatro focos que superaron las 20 hectáreas, frente a la gravedad del año anterior. Sin embargo, la recuperación del monte es lenta y plantea preocupaciones.

La provincia de Ourense ha experimentado una notable reducción en los incendios forestales durante este verano, en comparación con la crítica situación vivida el año pasado. Hasta el momento, solo cuatro incendios han superado la barrera de las 20 hectáreas, un dato muy alejado de las más de 100.000 hectáreas calcinadas en 2025. La jornada más intensa de este año se registró el pasado sábado en Fumaces (O Riós), donde se decretó el nivel 2 de emergencia por la proximidad del fuego a las viviendas, afectando ya a 20 hectáreas.
Otros focos relevantes incluyeron un incendio en Melón, iniciado la noche del viernes al sábado, que afectó a cuatro hectáreas, y un primer fuego el 13 de junio en Moreiras (Boborás), originado por un rayo, que quemó 277 hectáreas y amenazó varias parroquias. También se registraron incendios en A Mezquita (más de 60 hectáreas) y Baltar (138 hectáreas).
Además de estos focos de mayor envergadura, hubo numerosos pequeños incendios, presuntamente provocados por chispas del paso del tren, que afectaron a la ciudad de Ourense y a Boborás. La alcaldesa de este último concello, Patricia Torres, criticó el estado de conservación de la infraestructura ferroviaria, denunciando "abandono, falta de mantenimiento y un riesgo permanente para nuestra vecindad".
Tras la oleada de incendios de 2025, se incrementaron los medios de extinción en Ourense, sumando 114 efectivos hasta los 1.640, con 12 puntos de vigilancia fija y cinco bases aéreas. Se implementaron también cámaras con inteligencia artificial para la vigilancia de los montes, conscientes de la importancia de los tiempos de respuesta.
José Paz, presidente del Colegio de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Ourense, señala que "el monte que se quemó jamás se va a recuperar". Explica que el fuego favorece a ciertas especies y transforma el terreno, a menudo con una pérdida de diversidad. La recuperación, según indica, es más lenta este año debido al cambio climático, que genera fuegos más agresivos y dificulta los rebrotes. Paz añade que "el tema es inversión de cara al futuro y jugar con nuevos paradigmas porque está claro que solo apagando, no lo vamos a conseguir".