La noche de este martes quedará grabada en la memoria de muchos vecinos y vecinas de Ourense y de su provincia, que vivieron una auténtica "epifanía futbolística" con la victoria de España contra Francia. Las calles, terrazas y plazas de la ciudad se convirtieron en un escenario de celebración, donde el pueblo orensano se volcó desde mucho antes del pitido inicial.
La "procesión roja" recorrió las calles con bufandas, camisetas de todas las épocas y banderas, entonando cánticos que hicieron vibrar a la ciudad. El primer gol, de penalti y obra de Oyarzabal, provocó "pequeños seísmos" de emoción. A pesar de la calidad del rival francés, el encuentro fue calificado por los aficionados como el de "menos sufrimiento".
El segundo gol, anotado por Pedro Porro, desató la "euforia orensana" con abrazos, bailes y una celebración que se prolongó hasta bien entrada la madrugada. Mientras el tiempo pasaba y Francia no creaba peligro, la parroquia ya pensaba en "prolongar la fiesta".
El pitido final confirmó la clasificación de España para la final del Mundial, desatando una "verbena" en las calles de Ourense. La ciudad "sudó la camiseta" y ahora espera la "traca final" para ser "reyes del mundo", con el ambiente asegurado independientemente del tiempo.




