La decisión de desconvocar la sesión plenaria, que tenía como objetivo la aprobación inicial de las cuentas municipales para el presente ejercicio, ha provocado una reacción inmediata por parte del grupo municipal del BNG. La formación nacionalista ha calificado el movimiento como una falta de respeto hacia la institución y la ciudadanía.
Según fuentes de la oposición, este cambio de agenda responde a intereses ajenos a la gestión presupuestaria. Los representantes nacionalistas han señalado que la maniobra busca desviar la atención sobre la situación judicial que afecta al regidor municipal, restando importancia a la aprobación de las cuentas públicas.
“"El alcalde está faltando al respeto no solo a la oposición sino también a los vecinos en general, además de banalizar la institución hasta el extremo."
La comisión informativa ha sido fijada para las 08.30 horas del martes, un horario que la oposición considera parte de una estrategia para dificultar el seguimiento de la actividad política. El debate sobre los presupuestos queda, por el momento, pospuesto mientras la tensión política aumenta en el consistorio de Ourense.




