El evento pirotécnico, que congregó a cientos de personas en las inmediaciones del Puente del Milenio, sirvió como colofón a unas celebraciones que dejan varias cuestiones abiertas en su organización. La edición estuvo salpicada por cambios de última hora y restricciones de movilidad en diferentes puntos de la ciudad, además de una asistencia de vecinos notablemente más baja de lo esperado.
Uno de los principales contratiempos fue la cancelación del concierto de Miguel Ríos, uno de los artistas más esperados del cartel. Un problema de salud del cantante obligó al Concello a reajustar el programa festivo pocos días antes de su actuación. Finalmente, el espacio del artista fue ocupado por Café Quijano.
Además, los cortes de tráfico implementados para el desarrollo de conciertos y espectáculos generaron molestias entre conductores y residentes, especialmente en las proximidades de los escenarios principales. Estas restricciones se repitieron también en la jornada de clausura con motivo de los fuegos artificiales.




