Las lluvias han hecho acto de presencia en la capital ourensana, dejando un panorama de calles empapadas y cielos cubiertos, con un ambiente que recuerda a otras épocas del año. Las precipitaciones, acompañadas de numerosas descargas eléctricas, fueron especialmente intensas durante el domingo y el lunes.
Las tormentas registradas en Galicia durante el fin de semana dejaron un balance de 2.188 rayos, muchos de ellos concentrados en la provincia de Ourense. Este fenómeno meteorológico marca un punto de inflexión tras las jornadas de calor intenso.
La inestabilidad atmosférica continuará en los próximos días, con la llegada de nuevas borrascas atlánticas que traerán más lluvias. Este cambio de escenario supone un bienvenido descenso de las temperaturas, que aleja temporalmente el calor estival característico del verano ourensano.




