La llegada de alumnos extranjeros sostiene las aulas de Primaria en Ourense

El CEIP Mestre Vide acoge a 31 estudiantes de 11 países, paliando la bajada de natalidad y afrontando retos de integración.

Imagen genérica de niños de diversas etnias interactuando en un aula en Galicia.
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Imagen genérica de niños de diversas etnias interactuando en un aula en Galicia.

La llegada de 31 alumnos de 11 nacionalidades distintas al CEIP Mestre Vide en Ourense está siendo fundamental para mantener abiertas las aulas de Primaria frente a la bajada de natalidad.

La bajada de la natalidad en Ourense pone en peligro la continuidad de muchas aulas de Primaria. En este contexto, la llegada de alumnado extranjero se convierte en un salvavidas para centros como el CEIP Mestre Vide. Este curso, el colegio cuenta con 31 estudiantes procedentes de 11 países diferentes, entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Ucrania, Afganistán, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil, Cuba, Francia, Chile y Turquía.
El director del centro, Juan Regal, reconoce que "la llegada de alumnos extranjeros está resolviendo un poco la situación" ante la caída de nacimientos. Estos alumnos, repartidos entre 4º de Educación Infantil y 6º de Primaria, conviven con normalidad con sus compañeros, quienes los acogen "enseguida", según afirma la orientadora del centro, Mónica Hernan.
La integración de estos menores requiere un esfuerzo organizativo. Muchos llegan con trayectorias académicas fragmentadas, lo que obliga a escolarizarlos por edad y, si es necesario, a que repitan curso. El centro busca apoyo en entidades sociales para el refuerzo educativo cuando es preciso.
El acompañamiento no se limita a los alumnos; las familias también precisan guía. "Vienen a veces un poco perdidos, entonces acoges a toda la familia, hablas con ellos y tratas de guiarlos", explica Hernan, quien señala que en ocasiones se requieren traductores para la comunicación. Sorprendentemente, los mayores choques culturales no siempre se dan con alumnos de Europa del Este, sino con niños de Colombia, Venezuela o Cuba, donde las diferencias culturales pueden afectar a la comprensión de rutinas o expectativas.
La diversidad también se refleja en el servicio de comedor, con un menú especial para un alumno que no consume cerdo. La realidad socioeconómica también es diversa, con familias desplazadas de Ucrania que llegan con recursos frente a otras que migran por necesidad. El centro ayuda con las gestiones y busca asociaciones de apoyo, asumiendo esta labor extra como una garantía de futuro.