La investigación, presentada recientemente por los departamentos de Sanidade y Medio Ambiente, utilizó la depuradora ourensana como uno de los puntos clave para monitorizar los patrones de consumo de sustancias y así poder adaptar las políticas de salud pública de forma más efectiva.
Los responsables del estudio aclararon que, por criterios científicos, los datos no se desglosan por depuradora individualmente, ya que se emplearon instalaciones en varias ciudades gallegas como Santiago de Compostela, A Coruña, Vigo y Tui. Sin embargo, las autoridades confirmaron explícitamente que Ourense, junto con el resto de las áreas urbanas analizadas, presenta la cocaína como la sustancia dominante en el consumo.
Los resultados indican que los niveles de consumo de cocaína en Ourense son próximos a la media nacional, con una estimación que oscila entre 1.800 y 3.700 miligramos diarios por cada 1.000 habitantes. Esta tendencia contrasta con el MDMA, el cannabis o la ketamina, cuyos índices se sitúan por debajo de la media europea.
Este rastro detectado en las aguas residuales coincide con las observaciones de las unidades de drogodependencia del Sergas, donde la adicción a la cocaína es el principal motivo de asistencia clínica. El estudio epidemiológico también detalla el calendario de consumo, mostrando que las cifras de etanol se duplican los sábados en comparación con los días laborables, un repunte que también se observa en el MDMA. Por el contrario, el cannabis mantiene un consumo estable y lineal, sin picos asociados a festividades.
La red de monitorización no detectó metanfetaminas y sitúa las anfetaminas a la baja. El fentanilo aparece en concentraciones mínimas, que los expertos atribuyen a usos terapéuticos. La Xunta de Galicia tiene previsto mantener la depuradora de Ourense como punto fijo para consolidar esta “red centinela” de vigilancia.




