La calle Pena Trevinca de Ourense reabre al tráfico tras dos meses y medio

A pesar de la reapertura, las obras en las aceras continuarán, afectando la normalidad de los vecinos y establecimientos de la zona.

Imagen de una calle recién asfaltada con obras en las aceras.
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Imagen de una calle recién asfaltada con obras en las aceras.

La calle Pena Trevinca de Ourense reabrió al tráfico este martes, dos meses y medio después de que un socavón obligara a su cierre, aunque las obras en las aceras seguirán.

El Concello de Ourense anunció la reapertura al tráfico de la calle Pena Trevinca, una vía crucial que conecta con el hospital y que estuvo cortada en ambos sentidos desde el 19 de enero. La circulación se restableció a las 8:00 horas de este martes, ofreciendo un alivio significativo a los residentes de la zona que enfrentaron importantes desafíos de movilidad durante este período.
La intervención fue necesaria para reparar un socavón de hasta nueve metros de profundidad, causado por las fuertes lluvias a la altura del número 18 de la calle. Este incidente, provocado por la borrasca Joseph, obligó a una reconstrucción sustancial de la calzada.

"Estamos apañando como podemos."

Sergio · Trabajador de la Carnicería Manxar
Aunque la reapertura del tráfico es una buena noticia, la normalidad plena no regresará de inmediato, ya que los trabajos continuarán en las aceras. El Concello confirmó que las molestias persistirán, sin especificar la duración exacta de las obras restantes. Esta situación afectó notablemente a establecimientos como la Carnicería Manxar y al colegio Plurilingüe Carmelitas, generando preocupación entre las familias.

"Este corte crea un gran problema en la movilidad, sobre todo para los padres que necesitan un vehículo para llevar o recoger a los niños. Los recorridos y los atascos ya se están formando por los desvíos que tenemos que tomar."

Mario Fernández · Presidente del ANPA del colegio Plurilingüe Carmelitas
Durante los dos meses y medio de cierre, los vecinos y comerciantes de la calle Pena Trevinca tuvieron que adaptarse a importantes desvíos y dificultades para la carga y descarga de mercancías, describiendo la situación como “un cristo inhumano”.