La principal vía de enlace de la provincia de Ourense con el resto del país, la A-52, se ha convertido en un desafío para los conductores debido a su deteriorada condición. La autovía presenta una sucesión de socavones, baches y grietas que obligan a constantes reducciones de velocidad y desvíos, sin que se implementen soluciones definitivas en la mayoría de sus tramos.
El recorrido por esta autovía, especialmente en la provincia de Ourense, es descrito como un "martirio" y un "peligro" para la seguridad vial. Las reparaciones suelen ser temporales, consistiendo en pequeños parches que crean desniveles y diferentes tipos de asfalto, generando una experiencia de conducción incómoda y arriesgada. A pesar de ser el principal nudo de conexión del sur de Galicia con la España peninsular, su gestión no parece estar a la altura de las necesidades.
Según estadísticas del Ministerio de Transportes de 2024, la A-52 registra un tráfico diario significativo. Por el túnel de Alongos, por ejemplo, pasaron una media de 30.115 vehículos al día, de los cuales 3.307 eran pesados. En la zona oriental de la provincia, donde el estado de la vía es aún peor, el porcentaje de vehículos pesados aumenta, con 2.035 unidades diarias en A Gudiña sobre un total de 13.239.
El deterioro es progresivo desde Ourense en dirección a Benavente, con puntos críticos como Xinzo de Limia, donde la velocidad se reduce a 80 km/h sin obras activas. Entre los kilómetros 175 y 166, a la altura de Vilaza, las grietas y socavones son tan profundos que se requiere el corte del carril derecho en ambos sentidos. Tras el desvío a Chaves y la salida de Verín (kilómetro 155), la alternancia de asfaltos de diferentes alturas crea una sensación de "montaña rusa".
Además del mal estado del firme, la señalización también presenta deficiencias. Numerosas señales están rotas, dobladas o calcinadas por los incendios de agosto, sin que se proceda a su reposición o reparación, lo que genera confusión entre los conductores. Esta misma semana, un nuevo corte de circulación afectó al carril izquierdo en ambos sentidos entre los kilómetros 238,5 y 240, a la altura de Toén.
A pesar de la situación, el Ministerio de Transportes aprobó la rehabilitación de la A-52 entre los puntos kilométricos 138 y 176, un tramo que abarca los concellos de A Gudiña, Riós, Vilardevós, Verín, Monterrei y Cualedro. Los trabajos, licitados por 17,6 millones de euros, incluirán la eliminación parcial y reposición del firme, así como la reparación de daños causados por los incendios, casi un año después.




