Lo que comenzó como un trayecto habitual de Santiago a Ourense se convirtió en una situación inesperada para muchos conductores. Una granizada de gran intensidad cayó sobre la autopista AG-53, sorprendiendo a los viajeros y forzando a muchos a detener sus vehículos debido al peligro que representaba el hielo en la calzada.
El fenómeno meteorológico fue tan severo que, en cuestión de minutos, la carretera quedó cubierta por una espesa capa de granizo. Testigos presenciales describieron el tamaño de las bolas de hielo como "pedrolos xigantes", creando una imagen que recordaba a una fuerte nevada. Uno de los conductores afectados relató que "estaba todo que parecía una nevada. Los coches estaban parados por todos lados con los intermitentes en ambos márgenes".
El epicentro de la tormenta se localizó en la frontera entre las provincias de Pontevedra y Ourense. Los mayores problemas de circulación se registraron específicamente en la AG-53, en las proximidades de las localidades de Piñor y Cea, justo cuando los vehículos accedían a la provincia de Ourense.




