El comercio tradicional de Ourense afronta el cierre de establecimientos históricos
Jubilaciones, el aumento de costes y los nuevos hábitos de consumo provocan la desaparición de tiendas emblemáticas en la ciudad.
Por Breixo Carballo Doval
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Imagen genérica de un cartel de liquidación en un escaparate, reflejando la actividad de la calle.
El comercio histórico de Ourense, con establecimientos que llevan abiertos cuatro y cinco décadas, está experimentando un goteo de despedidas silenciosas debido a jubilaciones y nuevos modelos de consumo.
La ciudad de Ourense está viendo cómo algunos de sus comercios más emblemáticos, que han formado parte de su identidad durante décadas, bajan la persiana de forma definitiva. Las razones son diversas, pero apuntan principalmente a la llegada de la edad de jubilación de sus propietarios, el aumento de los costes operativos y la transformación de los hábitos de consumo, que favorecen las compras en línea y las grandes cadenas.
Este fenómeno es especialmente visible en periodos como el final de marzo y el comienzo de abril, cuando se aprovechan los ciclos trimestrales para hacer efectivos los cierres. El barrio de O Couto es uno de los más afectados, donde se han registrado recientemente el adiós de dos locales de hostelería, una peluquería y la zapatería Tilve, situada en la calle Ervedelo, que ya se encuentra en proceso de liquidación.
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"Hay que cerrar etapas porque la vida te lleva al cierre, a pesar de estar infinitamente agradecida al barrio, a la calle y a todos los clientes, que son como amigos."
Entre los factores que influyen en esta situación, la propietaria de la zapatería Tilve señala que el barrio ha cambiado y, sobre todo, la forma de consumir. Destaca el impacto de internet, que dificulta la supervivencia de los pequeños negocios autónomos con empleados. También menciona el cierre de otras firmas clásicas de la calle Ervedelo, como Telpes y Redonet, que ya anticipaban la tendencia.
Otro problema recurrente es la falta de relevo generacional. Muchos negocios consolidados, con clientela fiel, no encuentran quien los continúe. La actividad comercial es percibida como esclava por la juventud actual, lo que dificulta su continuidad. Desde la Federación de Comercio de Ourense, su presidenta, Beatriz Gómez, subraya que “hoy da miedo emprender” debido a las importantes cargas fiscales y de apertura.
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"Hay comercios cuyo cierre es como un mazazo para la identidad de la ciudad, porque han sido referentes. Y que cierren comercios que han sido muy populares aquí en Ourense, quieras o no, emocionalmente afecta."
El proceso de cierre de un comercio puede extenderse entre seis meses y un año, dependiendo de las circunstancias y de la normativa autonómica. Esta situación se agrava porque el centro de la ciudad y sus calles principales están cada vez más dominadas por franquicias, mientras que el comercio de proximidad se enfrenta a una situación económica preocupante, que muchas veces no deja otra opción que el cierre definitivo.