La frase del alcalde de Ourense, "lo medible no es opinable", cobra especial relevancia ante los datos del transporte público urbano. El nuevo mapa de líneas de autobús ha perdido más de 105.000 viajeros y 165.000 validaciones de billete en el periodo de octubre a abril, según información facilitada por el gobierno municipal a la oposición y publicada por La Región.
Estos datos sugieren un fracaso en el modelo implantado, calificado de "arbitrario" y "caprichoso" en el artículo original, y que se desarrolla en un servicio que sufre precariedad. La situación actual del transporte público en Ourense es criticada por muchos ciudadanos.
Los usuarios se quejan de múltiples deficiencias: pantallas informativas en las paradas que no funcionan, una aplicación móvil inoperante, tiempos de espera elevados, descoordinación que provoca retrasos y coincidencia de autobuses, y una escasez de frecuencias en tramos importantes del trayecto.
Resulta muy difícil encontrar una capital de provincia donde el bus urbano funcione peor que en Ourense.
La gestión del transporte público es uno de los servicios clave de un ayuntamiento, junto con la limpieza, la gestión de residuos y la policía local. La pregunta que se formula es clara: "¿Qué le parece el servicio de bus urbano de la ciudad?", dejando a un lado ya el transporte metropolitano.




