El alza del combustible en Ourense anula la rebaja fiscal del Gobierno

El precio medio del gasóleo alcanza los 1,92 euros por litro, mientras que la gasolina se sitúa en 1,54 euros en la provincia de Ourense.

Imagen genérica de una manguera de combustible en una gasolinera, con el precio elevado de fondo.
IA

Imagen genérica de una manguera de combustible en una gasolinera, con el precio elevado de fondo.

A pesar de la rebaja del IVA aplicada por el Gobierno central hace tres semanas, los precios del diésel y la gasolina en la provincia de Ourense vuelven a rozar máximos históricos, impactando gravemente la economía local.

El coste de los carburantes en la provincia de Ourense ha experimentado un notable incremento, situando el precio medio del gasóleo en 1,92 euros por litro y el de la gasolina en 1,54 euros. Esta situación se produce a pesar de la medida adoptada por el Gobierno central hace tres semanas, que redujo el IVA de los carburantes del 21% al 10% con el objetivo de mitigar los efectos de la guerra de Irán.
En el momento de la aplicación de la rebaja fiscal, el diésel había alcanzado los 2 euros por litro en Ourense. Aunque se registró un descenso inicial de 30 céntimos, los precios recuperaron rápidamente sus niveles más altos, generando preocupación entre los consumidores y los sectores profesionales.

"Voy echando poco a poco, porque se nota mucho."

Laura Castro · Usuaria
Los sectores profesionales, como el del transporte, han alertado sobre el impacto económico. La patronal del transporte estima que un porte de 1.000 euros contratado en enero de 2026 podría suponer 202 euros adicionales en abril. En el sector del taxi, a pesar de un fuerte impacto inicial, la posterior bajada de la gasolina a 1,52 euros de media por litro alivió ligeramente la presión.

"El precio hace que no viaje, y los fines de semana no mueva mucho el coche."

Dolores Carballo · Usuaria
Los usuarios particulares también han modificado sus hábitos de consumo. Muchos optan por no llenar completamente los depósitos, reduciendo trayectos de ocio o repostando cantidades mínimas para desplazamientos esenciales. A pesar del alto coste, la mayoría reconoce que no puede prescindir del vehículo para sus actividades diarias.