La Fiscalía atribuye a los dos individuos una serie de asaltos, siendo el de Ourense uno de los primeros registrados. Para acceder al inmueble, los acusados forzaron la puerta y sustrajeron dos relojes de pulsera, diversas herramientas y una batidora. La propietaria de la vivienda no reclama indemnización, ya que recuperó parte de los objetos y fue compensada por su aseguradora.
Este robo en la capital ourensana es el único fuera de la provincia de Pontevedra en la larga lista de delitos imputados. La mayoría de los asaltos ocurrieron en domicilios particulares, y el escrito de la Fiscalía detalla que los acusados no dudaban en emplear la fuerza para acceder a las propiedades.
El botín que buscaban era variado, aunque le daban especialmente a los objetos tecnológicos. Sin embargo, no le hacían asco a nada: vajilla, herramientas o mercancía.
Inicialmente, los acusados utilizaban engaños para distraer a los propietarios. En los primeros dos robos, el hombre entretenía a la víctima en el exterior mientras su cómplice entraba en la vivienda en busca de objetos de valor. Posteriormente, cambiaron su estrategia, haciéndose pasar por trabajadores de Fenosa para inspeccionar instalaciones eléctricas. A partir de ahí, la fuerza se convirtió en su método principal de acceso.
La Fiscalía solicita para cada uno de los acusados una pena de cuatro años de prisión por un delito continuado de robo con fuerza en interior de domicilio.




