Las precipitaciones torrenciales caídas en la noche del miércoles y madrugada del jueves dejaron más de 30 litros por metro cuadrado en apenas una hora, causando numerosos daños materiales y complicaciones en la movilidad.
La carretera N-120 sufrió un corte a la altura de Arcos debido al desbordamiento del arroyo Farelos. La acumulación de materiales en la calzada dificultó el tráfico, mientras que el río Leira también se desbordó en la misma zona.
La población de A Bouza quedó incomunicada y sin suministro eléctrico a causa del temporal, que también afectó gravemente a la principal vía de comunicación entre A Gudiña y Viana do Bolo.
La vía OU-533 permanece cortada en el kilómetro 19, cerca de la aldea de Pradocabalos, donde un importante desprendimiento de tierra y piedras cayó sobre el asfalto, dificultando el paso.




