El comedor social de Cáritas en Ourense, ubicado en la calle Mestre Vide, atraviesa una situación compleja. Los gastos anuales de este proyecto solidario ascienden a 450.000 euros, de los cuales el Concello solo cubre 280.000, y el importe correspondiente a 2025 aún no ha sido desembolsado.
Esta circunstancia obliga a Cáritas a hacer "malabares" para mantener un servicio que atiende a diario a 300 personas en la ciudad, tanto con tuppers como de forma presencial. El director de Cáritas, Ángel Mirón, explica que el comedor es "algo más que un comedor", ya que también ofrece servicios como taquillas, aseo, duchas e incluso cortes de pelo, buscando ser un soporte para la dignidad humana.
El aumento del coste de vida y los problemas en el Banco de Alimentos han empeorado la situación. En ocasiones, la organización ha tenido que adelantar dinero a sus proveedores que no disponen, recurriendo a créditos y apelando a la generosidad ciudadana. La crisis derivada de conflictos bélicos internacionales también ha repercutido, incrementando el número de personas vulnerables que acuden a sus instalaciones.
Actualmente, se registra una media diaria de entre 40 y 50 personas que comen presencialmente en el comedor, un número significativamente mayor que hace unos meses, según comenta Ángel Feijóo Mirón.




