Aprobada la ordenanza de ruidos en el pleno del Concello de Ourense

La gestión económica y la nueva normativa de ruidos centraron el debate en una sesión marcada por la ausencia del regidor.

Fachada del Ayuntamiento de Ourense
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Fachada del Ayuntamiento de Ourense

El Ayuntamiento de Ourense aprobó la nueva ordenanza de ruidos en un pleno extraordinario celebrado el 8 de mayo de 2026, donde también se abordó la controvertida gestión económica municipal.

La sesión plenaria del Ayuntamiento de Ourense, celebrada el 8 de mayo de 2026, estuvo marcada por la aprobación de la nueva ordenanza de ruidos y un intenso debate sobre la gestión económica. La ausencia del regidor durante buena parte del pleno facilitó la fluidez de los debates y propició la unanimidad en varias cuestiones.
La ordenanza de ruidos, que generó un considerable debate, salió adelante con el voto favorable del grupo de gobierno y del Partido Popular, la abstención del PSOE y el voto en contra del BNG. Los grupos de la oposición criticaron la falta de voluntad municipal para hacer cumplir la normativa y la carencia de medios y formación de la Policía Local para controlar el exceso de decibelios en el ocio nocturno.

"No mejorará la calidad de vida de los vecinos y no será la solución a problemas de ruido que hasta ahora no tuvieron respuesta."

la portavoz socialista
La gestión de los fondos europeos fue otro de los puntos calientes de la sesión. La oposición denunció la pérdida de millones de euros destinados a proyectos como la Plaza de Abastos, la antigua Prisión Provincial y la Plaza de la Trinidad, atribuyendo estas pérdidas a una gestión deficiente y retrasos en los trámites. También se advirtió sobre el peligro de perder subvenciones para la avenida de Portugal y la Zona de Bajas Emisiones (ZBE).

"No tienen proyecto de ciudad, sino un gobierno de remiendos."

la portavoz popular
A pesar de las discrepancias, hubo momentos de consenso, como la aprobación de mociones para habilitar zonas de enterramiento para creyentes de religiones no cristianas y fomentar la colaboración con entidades sociales para la inserción laboral. No obstante, la propuesta socialista de un plan municipal de natalidad generó un nuevo debate sobre las competencias del ayuntamiento en este ámbito.