La iniciativa busca minimizar el impacto de elementos físicos, químicos y biológicos en la población mediante la colaboración con universidades gallegas y el refuerzo de las capacidades de la Consellería de Sanidade. El proyecto se estructura en siete ejes de trabajo, entre los que destacan la epidemiología ambiental, la vigilancia de la salud laboral y el impulso a la investigación.
Entre las medidas prioritarias figura el control exhaustivo de las aguas de consumo y baño, así como la vigilancia de productos químicos y vectores transmisores de enfermedades. El plan también pone el foco en fenómenos derivados del cambio climático, como los episodios de temperaturas extremas y la exposición al gas radón.
Esta planificación integra programas ya existentes, como la Rede Galega de Vixilancia de Vectores y la Estratexia Galega Reduce Radon, con el objetivo de consolidar una política preventiva más coordinada entre las distintas administraciones y organismos especializados.




