La situación de pobreza en Ourense se agrava, tal y como refleja el último balance de Cáritas Ourense correspondiente a 2025. La entidad social atendió a un total de 7.843 usuarios, un dato que evidencia un creciente aumento de la marginación severa en la ciudad. Cada vez más personas sin hogar solicitan limosna o pernoctan en los parques y portales, mientras que las mesas de los comedores sociales ven incrementada su ocupación, obligando a ampliar los turnos de servicio.
El elevado precio de la vivienda se convierte en un factor clave de exclusión, provocando que muchas personas con trabajo acudan a las dependencias de Cáritas para ducharse o lavar la ropa, ya que residen en una situación de precariedad. Este panorama contrasta con las cifras de empleo positivas en la provincia, que registró una de las mayores bajadas del paro en España el pasado mayo, con un total de 13.453 desempleados. Este nuevo rostro de la pobreza afecta al 43,8% de los gallegos bajo el epígrafe de "integración precaria", afectando a personas con nombre y sueldo, como cualquier ciudadano.
La entidad social también alertó sobre la situación financiera del comedor social, que aún pendiente de recibir 280.000 euros del Concello de Ourense correspondientes a 2025. Además, Cáritas Ourense presentó pérdidas superiores a los 122.000 euros debido al incremento de usuarios que requieren intervenciones más prolongadas. La directora de la entidad, María Tabarés, señaló que las reservas "no darán para mucho más" y alertó de un descenso en las donaciones.




