La actuación, impulsada por la Xunta de Galicia, ha permitido la colocación de seis puntos de supervisión en ubicaciones estratégicas de la infraestructura hidráulica local. Estos dispositivos facilitan el seguimiento constante de indicadores esenciales como el pH, la turbidez, los niveles de cloro y el caudal de los depósitos.
La integración de estos datos en plataformas digitales permite a los servicios técnicos municipales y autonómicos actuar con mayor rapidez ante cualquier incidencia. El objetivo principal es reducir las averías y minimizar las interrupciones en el suministro a los vecinos.
Esta iniciativa se enmarca en un plan autonómico más amplio que ha modernizado el ciclo del agua en 38 municipios gallegos de menos de 20.000 habitantes. La tecnología implementada busca también optimizar el consumo energético y mejorar la resiliencia del sistema ante periodos de sequía o los efectos del cambio climático.




