Dos asaltos a casas rectorales en Padrón, sin resolver y con inquietantes similitudes

Los crímenes de Iria Flavia en 1985 y Cruces en 2014, separados por casi treinta años, comparten un patrón que genera interrogantes.

Imagen de una casa rural aislada de noche, con luz tenue en una ventana.
IA

Imagen de una casa rural aislada de noche, con luz tenue en una ventana.

Dos asaltos a casas rectorales en la comarca de Padrón, ocurridos en 1985 y 2014, permanecen sin resolver y presentan inquietantes similitudes que alimentan la pregunta sobre si fueron casualidad o responden a un mismo patrón.

La memoria colectiva de Padrón aún conserva el recuerdo de dos sucesos violentos que, a pesar del tiempo transcurrido, siguen generando interrogantes. Se trata de los asaltos a las casas rectorales de Iria Flavia en 1985 y de Cruces en 2014. Estos episodios, separados por casi tres décadas, revelan una serie de coincidencias que hacen difícil considerarlos una simple casualidad, tal y como se analizó en un reciente encuentro sobre true crime celebrado en la localidad.
El primero de los crímenes tuvo lugar en la madrugada del 19 de agosto de 1985 en la casa rectoral de Santa María de Iria Flavia. Tres individuos accedieron a la vivienda tras cortar el suministro eléctrico. El párroco, de 75 años, fue agredido, mientras que su hermana, de 77 años, fue atada y amordazada, falleciendo por asfixia. Los asaltantes se llevaron unas 200.000 pesetas, procedentes de las colectas religiosas, y se interesaron por las llaves del museo de arte sacro, aunque su objetivo principal era el dinero. El caso quedó sin resolver y los autores nunca fueron identificados.
Casi treinta años después, el 14 de septiembre de 2014, un suceso similar se repitió en la parroquia de Santa María de Cruces. Tres individuos llamaron a la puerta de la casa rectoral y, una vez dentro, redujeron y agredieron al sacerdote, de 77 años. La asistenta, de 80 años, fue inmovilizada y amordazada, falleciendo también por asfixia. Los asaltantes huyeron en el coche del sacerdote tras registrar la vivienda en busca de dinero. A pesar de las detenciones y la recogida de indicios, las pruebas no fueron concluyentes y los sospechosos quedaron en libertad, dejando el caso sin resolver.

En criminología existe una idea recurrente que ayuda a entender este tipo de sucesos: la oportunidad como factor determinante del delito. No siempre es preciso un gran plan ni una organización sofisticada; basta con que coincidan un objetivo vulnerable, una ausencia de control y alguien dispuesto a actuar.

La comparación de ambos casos revela un patrón inquietante: en ambos actuaron tres asaltantes en horario nocturno, con el objetivo de robar dinero de colectas religiosas. Las víctimas eran sacerdotes de edad avanzada en casas rectorales poco protegidas, y en ambos episodios una mujer mayor falleció por asfixia tras ser amordazada. La falta de resolución en ambos crímenes alimenta la sensación de que no se trata de hechos aislados, sino de un modelo de delito que se repite. La criminología sugiere que la vulnerabilidad de los objetivos y la ausencia de control fueron factores clave en estos sucesos.
Un aspecto que generó debate fue el posible conocimiento previo de los agresores sobre las viviendas y las rutinas de las víctimas. Tanto en Iria Flavia como en Cruces, los asaltantes demostraron un conocimiento del entorno o emplearon engaños que sugieren información interna. Esta hipótesis, de que los autores podrían ser personas de la zona o con información directa, nunca llegó a confirmarse. Estos crímenes han dejado una huella duradera en la memoria colectiva de la comunidad, manteniendo viva la incógnita y la necesidad de una explicación definitiva.