La noche del 8 de mayo de 2026 fue histórica para el baloncesto gallego. El Monbus Obradoiro, dos años después de perder la categoría, certificó su regreso a la Liga Endesa tras ganar el título de la Primera FEB. El Multiusos Fontes do Sar, abarrotado con más de 6.100 aficionados, se convirtió en una fiesta inolvidable, con cientos de personas siguiendo el partido desde el exterior a través de una pantalla gigante.
“"A tope. Esto te pone loco. Dices: merece la pena. Los esfuerzos, las lágrimas y los disgustos."
El ascenso no fue solo una victoria deportiva, sino una reparación emocional para el club y su afición. El presidente del Obradoiro, visiblemente emocionado, expresó su alegría y el alivio de ver cumplido el objetivo. El descenso de 2024, que se produjo de forma cruel por un triple empate, dejó una herida que ahora se cierra con la vuelta a la máxima categoría.
El director general del club también rememoró el camino recorrido, destacando la dureza de la liga y la presión. Reconoció el mérito de los jugadores y del cuerpo técnico, que “pelearon como jabatos” para alcanzar el objetivo. El entrenador, por su parte, subrayó la importancia del trabajo en equipo y el apoyo de todos los estamentos del club y de la afición para lograr el primer puesto en la liga regular.
En el ámbito deportivo, un jugador destacó con 20 puntos, 4 rebotes y 1 asistencia, siendo clave para cambiar el ritmo del partido y empujar al Obradoiro hacia la victoria. Otro jugador, uno de los más importantes de la temporada y máximo anotador del equipo, eligió responder en español, mostrando su apego a la ciudad y al club. Los veteranos del equipo también compartieron su satisfacción, recordando el difícil inicio de la temporada y la resiliencia del grupo para superar los obstáculos.
“"La Primera FEB es batalla tras batalla. La afición, el club y los jugadores merecíamos un ascenso."
El ascenso es un sueño cumplido para los jugadores más jóvenes y un reconocimiento al esfuerzo de todo el equipo. La celebración en el Sar, con la afición cantando el Miudiño, simbolizó la unión y la alegría de un club que vuelve a la élite del baloncesto español.




