El Obra se juega el ascenso a la ACB en una noche decisiva en Sar

El Monbus Obradoiro se enfrenta al Leyma Coruña en un partido crucial que decidirá su futuro en la máxima categoría del baloncesto.

Imagen genérica de un balón de baloncesto en una cancha.
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Imagen genérica de un balón de baloncesto en una cancha.

El Monbus Obradoiro afronta este viernes un encuentro decisivo en el Multiusos Fontes do Sar, donde se jugará el ascenso directo a la ACB frente al Leyma Coruña, en una noche que marcará el fin de una temporada de gran intensidad.

Tras el descenso que puso fin a trece años en la élite, el club compostelano ha vivido una temporada marcada por la necesidad de regresar a la máxima categoría. Cada entrenamiento y cada partido han estado enfocados en ese objetivo, ya que el Obradoiro no estaba concebido para permanecer en la Primera FEB.
La campaña 2025-2026 comenzó con heridas abiertas, y la primera temporada en Primera FEB no ayudó a cicatrizarlas. La presión era palpable en la grada y en los despachos, en una ciudad que todavía no asimilaba la pérdida de una de sus grandes señas deportivas. El club confió el proyecto a un entrenador experimentado en categorías donde la supervivencia es clave, construyendo un equipo preparado para gestionar la expectativa de que solo la victoria sería suficiente.
A pesar de las dificultades iniciales y las derrotas que generaron dudas, el Obradoiro supo adaptarse. Aprendió a ganar sufriendo y a defender con intensidad, entendiendo que el ascenso no siempre es para el más brillante, sino para el que mejor soporta el desgaste. A partir de abril, el equipo encadenó victorias y recuperó la confianza, culminando con una declaración de fuerza en el derbi de A Coruña. Esa victoria transformó la obligación del ascenso en un objetivo tangible y real.
Desde entonces, el Multiusos Fontes do Sar volvió a vibrar, con la afición recuperando su rugido y la ciudad mirando de nuevo al pabellón como un lugar donde aún pueden ocurrir grandes cosas. El equipo ha respondido con oficio, nervio y resistencia, demostrando que ha entendido lo que está en juego. Ahora, solo queda una noche, cuarenta minutos que pueden devolver al club al lugar del que nunca quiso marcharse.