Esta iniciativa del gobierno local busca una vigilancia rigurosa sobre las actividades que puedan generar ruido excesivo, incluyendo no solo el ocio nocturno sino también industrias y otras actividades. La medida se centra en los establecimientos que, por su naturaleza, ya están obligados a disponer de sonómetros y limitadores de volumen.
Para llevar a cabo este control, el Ayuntamiento ha contratado los servicios de Virocem, una consultora técnica en acústica. A través de su plataforma, será posible verificar en tiempo real la situación acústica de los locales, generar informes periódicos y aplicar las medidas correctivas o sancionadoras que sean necesarias.
Deberán conectarse a la plataforma desde donde se comprobará en tiempo real la situación y también se extraerán informes periódicos y se aplicarán las medidas correctivas y sancionadoras oportunas.
El incumplimiento de este requisito, que implica garantizar la operatividad ininterrumpida de los equipos, podría derivar en la apertura de un expediente sancionador. Este expediente podría incluir la adopción de medidas provisionales como la clausura temporal, parcial o total del establecimiento infractor.
Además, se realizarán inspecciones periódicas tanto en locales de ocio como en industrias, y se llevarán a cabo mediciones in situ. El Ayuntamiento también está estudiando la elaboración de un proyecto acústico para mejorar el sonido en espacios como pabellones, salas de ensayo y oficinas. El contrato con Virocem incluye un control exhaustivo de las zonas de concentración de ocio, con la posibilidad de desarrollar un plan de acción si se clasifican como Zonas Acústicamente Saturadas.




