Minutos después de las 11:30 horas, el padre de Felipe VI llegó al pantalán y realizó el tradicional 'bautizo' de uno de los veleros participantes en la competición. Para ello, el exjefe del Estado utilizó una botella de champán, que lanzó contra la embarcación.
Posteriormente, embarcó en la lancha semirrígida Cristina. Sin embargo, el rey emérito y la tripulación del Bribón tuvieron que esperar dos horas antes de poder dirigirse al campo de regatas, generando una notable expectación en el espigón.
Esta jornada supone la primera vez que el rey emérito navega desde su llegada a Galicia el pasado martes, retomando así su actividad náutica en la localidad pontevedresa.




