La reciente actualización del Nomenclátor, que incluye cambios en numerosos topónimos gallegos, ha generado un considerable debate público. Ana Boullón, secretaria de la Real Academia Galega (RAG), explicó que esta reacción es comprensible, ya que la toponimia va más allá de simples nombres, estableciendo una fuerte conexión emocional con la identidad de los lugares.
La revisión periódica de los nomenclátores es un proceso habitual, especialmente en Galicia, que posee una vasta cantidad de topónimos. Boullón destacó que, contando la microtoponimia, la comunidad supera el millón de nombres, y solo los núcleos habitados, ayuntamientos y parroquias suman más de cuarenta mil. El Nomenclátor de 2003 ya supuso un esfuerzo significativo para corregir las formas castellanizadas heredadas del franquismo.
“"En Galicia somos millonarios en topónimos. Si contamos la microtoponimia tenemos más de un millón, como mínimo."
En los últimos 23 años, el acceso a herramientas digitales y el crecimiento de la investigación toponímica en Galicia han permitido afinar la corrección de los nombres. Aunque la cantidad de topónimos enmendados en la última actualización pueda parecer elevada, Boullón asegura que el porcentaje es bajo en relación con el total y que muchos de los cambios son menores, como la inclusión o exclusión del artículo, considerado parte integrante del topónimo.
Ejemplos como la restitución de O Castro de Caldelas o O Porto do Son ilustran el objetivo de reflejar la forma oral real y tradicional de los lugares. En el caso de Cangas de Morrazo, la secretaria de la RAG aclaró que la preposición 'de' es la forma tradicional para tierras y ríos, descartando la idea de que el artículo siempre hace un topónimo más gallego.
La Comisión de Toponimia no realiza cambios de forma automática. Cada topónimo es estudiado pormenorizadamente, analizando la documentación histórica específica de cada lugar. Así, la modificación de San Vicente de Cerponzóns a San Vicenzo se debe a la constatación de que esta última era su forma tradicional en la Edad Media, sin que ello implique un cambio generalizado para todos los 'San Vicente', ya que 'Vicente' también se considera una forma gallega válida.




