La iniciativa, impulsada por la AMPA del centro educativo, busca transformar la relación de los más jóvenes con la agricultura y la alimentación. Gracias a la financiación recibida a través del Plan Social de Ence, los alumnos participan activamente en todo el proceso agrícola, desde la siembra hasta la cosecha.
“"El objetivo principal es que los niños y niñas se impliquen directamente en el ciclo de vida de los productos que consumen."
Una zona del colegio que estaba sin uso fue rehabilitada para crear este espacio donde los alumnos riegan, plantan y recogen diariamente sus propias hortalizas. Este proyecto no solo aporta conocimientos técnicos sobre el cultivo de productos como tomates o lechugas, sino que también tiene un importante trasfondo educativo y nutricional.
La participación activa en el cuidado de las plantas genera una respuesta muy positiva en los estudiantes, ayudándolos a superar la reticencia habitual a probar verduras y legumbres. A través de esta experiencia práctica, los menores que viven en entornos urbanos comprenden el esfuerzo que hay detrás de cada alimento antes de que llegue a la mesa. Con esta iniciativa, el Colegio San Narciso de Marín no solo mejora sus instalaciones, sino que también apuesta por una educación ambiental directa y efectiva.




