Los criterios generales que los especialistas de la RAG siguen para dictaminar y, por lo tanto, modificar o mantener la forma oficial de un topónimo son cuatro: aunque lo primordial es la etimología de cada una de las denominaciones, se tienen en cuenta también las atestaciones escritas en la documentación histórica, especialmente cuando la etimología es oscura; la tradición gráfica consolidada en los últimos dos siglos, y el uso oral y escrito que los vecinos y las principales instituciones hacen del topónimo.
Galicia actualiza su Nomenclátor con más de 4.000 topónimos y doce ayuntamientos
La revisión, supervisada por la Real Academia Galega, busca recuperar la forma tradicional y precisa de los nombres geográficos.
Por Sabela Feal Salgado
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Imagen de un mapa de Galicia con topónimos resaltados.
Desde el 11 de abril, el Nomenclátor de Galicia presenta una nueva versión que afecta a más de 4.000 topónimos y modifica el nombre oficial de doce ayuntamientos, buscando mayor precisión y fidelidad histórica.
El paisaje toponímico de Galicia ha experimentado una significativa renovación con la entrada en vigor de la actualización del Nomenclátor. Este proceso, que contó con la supervisión de la Real Academia Galega, implicó la modificación de más de 4.000 topónimos y el cambio oficial de denominación en doce ayuntamientos, con el objetivo de recuperar su forma tradicional y más precisa.
Entre los municipios afectados por esta "pequeña revolución toponímica" se encuentran A Caniza, A Ribeira de Piquín, Alfoz do Castrodouro, Cangas de Morrazo, Cerdedo Cotobade, Mondariz Balneario, O Campo Lameiro, O Castro de Caldelas, O Porto do Son, O Riós, Oza Cesuras y Pastoriza. Los cambios varían desde la inclusión o eliminación de artículos y guiones hasta la recuperación de nombres con siglos de historia.
La revisión no es meramente estética, sino que responde a un riguroso trabajo de fondo basado en documentación histórica, el uso oral de los vecinos, estudios filológicos y la tradición escrita. La Xunta de Galicia reconoce que la toponimia gallega sufrió un "proceso de deturpación" a lo largo del tiempo, y esta actualización busca corregir esas distorsiones.
Además de las correcciones, el Nomenclátor se amplía con 2.531 topónimos modificados y 1.655 nuevos nombres incorporados, sumando un total de 42.909 registros. Este trabajo es considerado un proceso abierto e inacabado, ya que aún quedan lugares en las provincias de Ourense y Pontevedra pendientes de estudio, y se prevé una revisión exhaustiva de los topónimos referidos a los barrios urbanos en futuras ediciones.



