El suceso tuvo lugar el domingo alrededor de las 19:00 horas, cuando un vehículo embistió a un ciclista que entrenaba. El conductor, que presentaba "signos evidentes" de estar bajo la influencia del alcohol, está siendo investigado por cuatro delitos. El ciclista, un bombero de Ponteareas, se encuentra ingresado en el hospital con heridas graves. Poco después del impacto, el coche implicado comenzó a arder y quedó calcinado.
La Guardia Civil ha iniciado una investigación para esclarecer las circunstancias del incidente. El conductor fue sometido a una prueba de alcoholemia que arrojó un resultado "muy por encima" del límite permitido, aunque posteriormente se negó a realizar una segunda prueba de contraste. A pesar de la negativa, los agentes confirmaron los "signos evidentes" de consumo de alcohol.
Actualmente, el hombre está investigado policialmente por cuatro delitos: negativa a someterse a la prueba de contraste, conducción temeraria, lesiones graves por imprudencia y conducción bajo los efectos del alcohol. Estas imputaciones están pendientes de lo que determine la instrucción judicial.
“"Lo ocurrido no es un accidente. Cuando un conductor circula triplicando la tasa de alcoholemia, o lo hace a velocidades incompatibles con la seguridad, no hablamos de fatalidad, hablamos de un delito."
La Federación Ciclismo Galego ha emitido un comunicado en el que expresa su apoyo a la familia del ciclista herido y subraya la gravedad del atropello, ocurrido mientras el deportista entrenaba. El organismo federativo recalcó que este tipo de incidentes no deben ser considerados "accidentes", sino "delitos", especialmente cuando hay factores como el consumo de alcohol o la conducción temeraria.
Desde la federación alertaron de que los ciclistas, junto con los peatones y motoristas, constituyen el "grupo más vulnerable" en las vías públicas. Hizo un llamamiento a no "normalizar" el incremento de víctimas y sucesos de este tipo, afirmando que "no podemos aceptar que entrenar, desplazarse o simplemente disfrutar de la bicicleta suponga jugar con la vida".
Por ello, la entidad exige más controles, mayor prevención, una mejor educación vial y una "protección real" para los usuarios más vulnerables. Recordó que la "convivencia en la carretera es responsabilidad de todos, pero especialmente de quienes conducen vehículos capaces de causar daños irreparables", y que "la vida de un ciclista, de un peatón o de un motorista depende de las decisiones que tomen al volante".




