El fuego más significativo, originado en el monte Galleiro, se extendió por los municipios de Pazos de Borbén y Mos, arrasando unas 600 hectáreas. Este incendio, visible desde Pontevedra y otras zonas de la comarca, comenzó el lunes alrededor de las 14:47 horas con varios focos simultáneos en la parroquia de Ribadetea, lo que sugiere una posible intencionalidad según las primeras hipótesis.
La proximidad de las llamas al núcleo de O Galleiro, en Pazos de Borbén, llevó a la activación de la situación 2 durante la tarde del lunes, una medida de alerta que fue desactivada pasada la medianoche. Para la extinción de este foco, la Xunta de Galicia movilizó cuatro técnicos, 17 agentes forestales, 25 brigadas, 16 motobombas, dos palas excavadoras, una unidad de apoyo, cinco helicópteros y seis aviones.
“"Los trabajos de extinción se complicaron a causa del viento. El fuego se ocasionó inicialmente por la combustión de un tractor que se propagó rápidamente debido a las fuertes rachas de viento que afectaban a la zona."
La alcaldesa de Ponteareas, Nava Castro, indicó que el viento dificultó las tareas y que el incendio pudo comenzar por la quema de un tractor. Además, informó del desalojo preventivo de un hombre con movilidad reducida en la localidad de Mouro para garantizar su seguridad.
Paralelamente, la Xunta de Galicia también estabilizó el incendio que afectó a Carballo, en la parroquia de Noicela, y a A Laracha, en Caión. Ambos fuegos se unieron y quemaron más de 150 hectáreas. En este caso, fue necesario desalojar preventivamente a los vecinos de cinco casas en Caión, aunque no se activó la situación 2. Las primeras investigaciones apuntan a que este incendio pudo tener su origen en una quema agrícola, una práctica actualmente prohibida en toda Galicia debido a las condiciones meteorológicas adversas.




