La procesión de San Wintila en Punxín, fruto del esfuerzo vecinal

La tradición de sacar al santo en tablas revive la leyenda del anacoreta y sirve para pedir por la salud de los animales y las cosechas.

Imagen de una procesión religiosa en un pueblo gallego, con gente reunida y ambiente festivo.
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Imagen de una procesión religiosa en un pueblo gallego, con gente reunida y ambiente festivo.

La procesión de San Wintila en Punxín, un evento que se celebra anualmente, es posible gracias a la implicación y al trabajo conjunto de sus vecinos, manteniendo viva una tradición ancestral.

Cada año, la localidad de Punxín se prepara para la celebración de la procesión de San Wintila, un acontecimiento que destaca por su carácter comunitario. Sin la colaboración activa de los residentes, esta tradición no podría llevarse a cabo, demostrando el fuerte arraigo cultural en la zona.
La particularidad de esta procesión reside en el hecho de que el santo es transportado fuera del templo sobre unas tablas, un ritual que evoca la leyenda de un anacoreta que, según la tradición, dejó su destino en manos de unos bueyes. Este acto simbólico no solo honra la historia, sino que también sirve como una petición por la salud del ganado y la abundancia de las cosechas.
Además de su significado religioso y cultural, la procesión de San Wintila en Punxín también pone en valor un elemento patrimonial de gran importancia: el que se considera el sepulcro medieval más antiguo de Galicia, custodiado en la localidad. Este conjunto de tradiciones e historia hace de la celebración un evento único en la comarca.