Este plan urbanístico prevé la creación de un nuevo barrio con 2.010 viviendas protegidas en la ciudad. La petición de peatonalizar la calle, que implicaría la implantación de una plataforma única, fue enviada al Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) junto con un informe técnico municipal que busca la mejor integración del proyecto en la trama urbana existente.
Las alegaciones incluyen diversas sugerencias, desde correcciones de errores en la documentación hasta la petición de prohibiciones específicas, como la de buhardillas en los aprovechamientos de bajo cubierta en futuras edificaciones. También se advierte de la necesidad de adaptar el mapa viario y reajustar los lindes del Pazo de A Parda, un inmueble de 1620 con protección patrimonial.
Además, se propone la inclusión de un pequeño puente en el catálogo de bienes a proteger y la reserva de espacios para contenedores de residuos, garantizando que no se reduzcan las plazas de aparcamiento público en San Amaro. El gobierno local, liderado por el BNG, llevará estas consideraciones al próximo Pleno municipal para buscar el posicionamiento de los partidos de la oposición, PP y PSOE.
El objetivo es que los dos partidos de la oposición, PP y PSOE, vuelvan a posicionarse respecto al encaje urbanístico del futuro barrio residencial.
Esta iniciativa llega después de que en el pleno de mayo, populares y socialistas apoyasen una moción para exigir a la Xunta la reformulación del ámbito del PIA. La conselleira de Vivenda, María Martínez Allegue, ya descartara cambios en el proyecto, alineándose con la postura nacionalista de evitar cualquier paralización de la promoción.




