El Comité del Patrimonio Mundial aprobó una resolución impulsada por 15 países, liderados por Perú, que permite a la candidatura de la Ribeira Sacra ganar tiempo y apoyo para reordenar su expediente sin tener que comenzar de nuevo. Esta decisión evita la desestimación total de la propuesta.
La resolución solicita que la Secretaría de la Unesco colabore con el Estado español para desarrollar mejor la propuesta, enfocándose en el valor cultural y ambiental del paisaje. Además, se pide a España que convoque una misión de asesoramiento antes de la revisión definitiva, fomentando un diálogo constructivo.
La misión de asesoramiento, que no es de evaluación, supone una oportunidad para el diálogo directo entre el Estado miembro y el órgano consultivo, según organismos internacionales. Esta fórmula evita el aplazamiento que defendían otros países como Suiza o Chequia.
El papel de la delegación de Perú fue crucial, cuestionando la metodología de los informes de evaluación iniciales y defendiendo la cooperación técnica para la candidatura española.
Durante el debate, el embajador de España ante la Unesco, Miquel Iceta, dedicó un recuerdo a los bomberos y servicios de emergencia que luchaban contra los incendios forestales en España y Francia, destacando su compromiso con la protección de la naturaleza y las comunidades locales.




