La Ribeira Sacra espera el eclipse entre el calor y actividades

Picnics, charlas y rutas en zodiac fueron algunas de las opciones para disfrutar de la previa del fenómeno astronómico en una jornada de alta temperatura.

Imagen genérica del paisaje de la Ribeira Sacra con viñedos y un río, anticipando un eclipse.
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Imagen genérica del paisaje de la Ribeira Sacra con viñedos y un río, anticipando un eclipse.

La Ribeira Sacra esperó el histórico eclipse de sol en una jornada marcada por el calor, ofreciendo a los asistentes actividades como picnics, charlas y rutas en zodiac para amenizar la espera.

Desde primera hora de la mañana, la Ribeira Sacra experimentó un calor sofocante, húmedo y pesado, mientras los asistentes se preparaban para presenciar el histórico eclipse de sol. Para hacer más amena la espera, se organizaron diversas actividades, desde picnics improvisados hasta charlas y rutas en zodiac.
En el monte Faro, en Chantada, la explanada junto a la capilla, situada a unos 1.155 metros de altitud, se convirtió en un punto clave para la observación del fenómeno. Muchos se desplazaron allí temprano para reservar sitio, preparando picnics con tortillas y empanadas.

"Vimos en ChatGPT e en MeteoGalicia que dende aquí podía verse ben e non o dubidamos. Alquilamos unha furgoneta de doce prazas, porque foi imposible atopar onde durmir"

Patricia Rodríguez · Ourensana residente en Lisboa
Patricia Rodríguez, ourensana residente en Lisboa, explicó que se desplazó a Chantada con amigos portugueses tras ver la idoneidad del lugar en fuentes como ChatGPT y MeteoGalicia, a pesar de la dificultad para encontrar alojamiento.
La empresa Turismo Pantón organizó un itinerario específico en zodiac por el río Miño, permitiendo a los participantes observar el eclipse desde el agua, rodeados de viñedos.
En Taboada, se realizó una charla de introducción a la astronomía y protección óptica en Castelo, antes de subir al castro de la parroquia para presenciar el momento en que la Luna ocultó el Sol.
El municipio de Bóveda también registró una gran afluencia de gente, que optó por subir al Alto do Coto para contemplar el eclipse desde el mirador de Serra de Penas, diseñado para la observación del cielo nocturno.
En Monforte, las fiestas patronales se vieron momentáneamente eclipsadas por la expectación del fenómeno. El puerto seco y fincas particulares fueron opciones principales, así como el monte de San Vicente.
Durante el ascenso a los puntos de observación, tanto en Chantada como en San Vicente, se escuchaban acentos e idiomas extranjeros como el portugués, el francés o el inglés, reflejando la llegada de visitantes de diversas procedencias.
La subida a la ladera de San Vicente fue constante durante toda la tarde, lo que obligó a establecer un dispositivo especial de circulación. La explanada frente al Parador fue reservada para sus huéspedes.
Al pie de la torre de A Homenaxe, el instituto A Pinguela organizó una actividad propia gracias al telescopio de su planetario, dirigido por Matías Vázquez, quien estuvo presente. El calor, que solo remitió en los breves segundos de la noche más corta de la Ribeira Sacra, no impidió el desarrollo de la jornada.