A pesar de conquistar hace unas semanas el primer título continental de la historia del balonmano gallego, la entidad deportiva no escapa a la cruda realidad económica. La marcha de Mecalia como patrocinador principal y la dimisión de Jesús López como presidente dejan patente que la supervivencia del club, que compite con recursos limitados frente a rivales con mayor músculo financiero, es casi un milagro.
Aunque la temporada 2026/27 está presupuestariamente asegurada, el futuro del proyecto más allá de los próximos 12 meses es una incógnita. Para revertir esta situación, el club planea mantener reuniones con las formaciones políticas presentes en el Concello de A Guarda y en la Deputación de Pontevedra. El objetivo es solicitar una mayor aportación económica y un apoyo más firme en sus reivindicaciones, tanto a los gobiernos como a la oposición.
Actualmente, la institución miñota recibe cerca de 100.000 euros entre ambas administraciones. Para poder competir con garantías en la División de Honor, el club considera necesario duplicar esta cifra hasta los 200.000 euros, aunque reconoce que seguiría por debajo del apoyo que reciben algunos de sus competidores directos.
Jesús López, a pesar de su dimisión, se ha comprometido a colaborar en la transición hacia la siguiente directiva, lo que incluye su participación en estas gestiones. Paralelamente, la entidad trabaja en la búsqueda de nuevos y mejores patrocinios privados para las próximas temporadas.
El club informará públicamente sobre todos estos asuntos y su situación económica y social en una reunión abierta a la ciudadanía el próximo 15 de junio en A Sangriña. La convocatoria busca la implicación de socios, simpatizantes y vecinos del Baixo Miño ante la necesidad de garantizar la continuidad de un campeón continental.




