La Xunta ha iniciado en Porto do Son su proyecto piloto de playas inclusivas, que implica la instalación de estructuras climáticas sostenibles en los arenales. El objetivo es que estas sirvan de refugio para personas con problemas de movilidad durante episodios de altas temperaturas.
La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, visitó esta mañana el refugio inclusivo instalado en la playa do Cruceiro. Esta iniciativa, que también se pondrá en marcha en Baiona y Viveiro este verano, cuenta con un presupuesto de 85.000 euros.
Según explicó la conselleira, el proyecto busca avanzar en la creación de espacios litorales “más accesibles, inclusivos y adaptados a las necesidades de toda la ciudadanía”, facilitando un uso más seguro y cómodo de la playa para personas con movilidad reducida.
Estos refugios inclusivos están diseñados para ofrecer una zona de sombra, accesos sin barreras arquitectónicas, espacios amplios para la movilidad de personas usuarias de sillas de ruedas, y señalización táctil y visual adaptada, además de zonas de descanso y elementos de orientación y seguridad.
Ángeles Vázquez también destacó que estas estructuras se integran respetuosamente en el paisaje costero, respondiendo al compromiso del Gobierno gallego con el desarrollo sostenible del litoral. Insistió en que estas iniciativas contribuyen a distintivos de calidad ambiental y de servicios como la Bandera Azul y la Bandera Verde.




