Los mariscadores de la ría de Muros-Noia están llevando a cabo una intensa labor de repoblación en sus bancos marisqueros. Esta iniciativa surge como respuesta a la suspensión de la campaña que tenía previsto comenzar el 2 de marzo, debido a la elevada mortalidad de bivalvos. A pesar de las dificultades, el sector no se detiene y ya mira hacia la recuperación, con la esperanza de retomar la actividad en octubre.
Durante los próximos meses, hasta septiembre, se procederá a la siembra de 8 millones de unidades de almeja japónica y 2 millones de almeja babosa. Además, se añadirán cantidades aún por determinar de almeja fina y rubia, así como de berberecho. La primera de estas siembras se realizó este jueves, con la introducción de 700.000 unidades de almeja japónica en el banco de A Misela.
Este esfuerzo, que se enmarca en la filosofía del “Ora et labora”, busca no solo la recuperación biológica de los arenales, sino también la reactivación económica del sector. El secretario del pósito, Adelo Freire, subraya que el resultado de este trabajo no se verá hasta el próximo año, ya que las unidades sembradas no alcanzarán la talla comercial para la campaña de octubre. La expectativa es que las condiciones meteorológicas sean favorables, evitando lluvias intensas y aperturas de las compuertas del embalse del Tambre que puedan reducir la salinidad.
“"La cosa pinta mal a corto plazo."
La Xunta de Galicia apoyará a las cofradías financiando el 7% de los gastos de gestión y seguimiento de las tareas de regeneración. La cofradía de Noia ya remitió la documentación necesaria a la Xunta, acreditando una mortalidad del 90% del marisco en sus concesiones, con el fin de que se declare el cierre de los bancos por fuerza mayor. Esto permitirá a los mariscadores acceder a las ayudas del Instituto Social de la Marina (ISM) hasta junio, momento en el que se abrirán los planes de explotación de libre marisqueo.
La situación económica del marisqueo en Noia es preocupante. Desde 2023, la facturación de la cofradía cayó de 14,5 millones de euros a 5,5 millones en 2025. El número de asociados también disminuyó, pasando de más de 1.300 a 1.150, y la plantilla se redujo a la mitad. Freire advierte que las ayudas son escasas y tardías, y que el sector se encuentra en una situación crítica.




