La provincia de Lugo se prepara para una campaña de alto riesgo de incendios forestales, con el objetivo de evitar situaciones críticas como las vividas en años anteriores. El dispositivo de extinción, tanto a nivel estatal como autonómico, se enfrenta a un escrutinio intensificado para prevenir el avance de las llamas, que amenazan poblaciones y el medio rural.
La estrategia de prevención, que incluye desbroces y ayudas, aún está por evaluar tras el reciente fin del plazo voluntario. No obstante, la magnitud de los incendios, avivados por el cambio climático y la acumulación de combustible debido al abandono rural, obliga a reforzar las brigadas contraincendios con maquinaria más sofisticada y pesada.
El Plan de Defensa contra os Incendios Forestais de Galicia (Pladiga) de la Consellería de Medio Rural ha alcanzado máximos históricos con 213 millones de euros. Se refuerza la Unidade de Directores de Extinción (Udex) y se incorporan 16 nuevos buldóceres, tres aviones y un helicóptero pesado. Según Ignacio Sánchez, jefe del servicio de prevención y extinción, a pesar de haberse reducido el número de fuegos, el abandono rural incrementa el peligro.
Este verano se sumarán 42 nuevas brigadas de cuatro bomberos forestales en Lugo, elevando el total de efectivos en la provincia a más de mil, entre agentes medioambientales, técnicos, bomberos forestales y otros profesionales. También se ha renovado el centro de coordinación provincial.
A nivel estatal, el Ministerio del Interior ha adelantado la campaña al 1 de junio. El ministro Grande Marlaska señaló la necesidad de anticipar la respuesta ante temperaturas extremas. El presidente Pedro Sánchez anunció el mayor despliegue del Estado, con 15 aviones anfibios, kits de extinción para aviones A400M y nuevos helicópteros, además de mejorar las condiciones laborales de las brigadas estatales.
En total, sumando los efectivos de Medio Rural y otras administraciones, el dispositivo en Galicia alcanzará las 7.000 personas. La Xunta también destaca la revisión de 244.199 parcelas el año pasado y la gestión de 88.000 notificaciones de limpieza, con ayudas que se duplican este año.
A pesar de que los incendios más complejos suelen darse en el sur lucense, técnicos alertan del riesgo en cualquier punto, especialmente en A Mariña, por la abundancia de eucaliptos y la menor infraestructura de defensa. La tecnología también se pone al servicio de la prevención, con inteligencia artificial en cámaras de videovigilancia y drones.
La situación en España es más desfavorable que el año pasado, con más incendios y superficie calcinada. En Galicia, Castilla y León y Extremadura fueron las comunidades más afectadas. A pesar de la preocupación por el clima, muchos concellos ya se han adherido al convenio de gestión de franjas de seguridad con Seaga.
El índice de riesgo se calculará por primera vez teniendo en cuenta el estado del suelo y la vegetación, además de los datos meteorológicos. Técnicos del Ministerio para la Transición Ecológica señalan la importancia de la coordinación para atajar los fuegos.
En zonas como Quiroga o Rivas de Sil, arrasadas en 2025, la situación sigue siendo precaria, aunque se trabaja en la repoblación. Vecinos como Luisa Gómez ironizan sobre la aparente seguridad a pesar del estado del monte.




