La comunicadora, conocida también por su colaboración en Atlántico, destaca la necesidad de recuperar el placer de hablar y la técnica en la oratoria. En su libro, Falcón subraya que lo fundamental no es ser oído, sino hacerse escuchar, independientemente de si el interlocutor es una persona o un auditorio completo.
La autora reconoce que, aunque algunas personas tienen una conexión innata con el público, la empatía se desarrolla con la técnica. Critica el abuso de "maquillajes" en la comunicación y señala que la profesión periodística ha perdido técnica, especialmente en televisión, donde se descuidan aspectos como la lectura de noticias sin la entonación adecuada.
Falcón hace hincapié en la importancia de la autenticidad y la "reeducación en el placer de hablar". Advierte que una actitud de "dejadez", como llevar las manos en los bolsillos, transmite un mensaje negativo. La clave, según ella, reside en la sencillez de una sonrisa, que facilita la conexión y hace agradable al orador, contrastando con la "máscara rígida" que muchas veces se percibe.
La periodista también señala que la falta de creencia en el propio mensaje es detectada por el cuerpo y que la coordinación entre lo que se siente y lo que se dice es crucial. La comunicación empieza por los ojos, pero la tecnología y la pérdida de empatía han afectado también a la forma de escribir y hablar.
La presentación del libro tuvo lugar en la Casa de Galicia en Madrid, con la presencia de su presidente, Luis Ramos, la abogada Mercedes de Parada y la política Emma López.




