Lugo rinde homenaje a una leyenda del atletismo local en el Medio Maratón Cidade de Lugo

La ciudad de Lugo reconoce la trayectoria de un atleta que marcó una época en el deporte lucense, siendo padrino del evento.

Imagen genérica de una zapatilla de correr en una pista de atletismo.
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Imagen genérica de una zapatilla de correr en una pista de atletismo.

La ciudad de Lugo se prepara para rendir homenaje a una figura emblemática del atletismo local, quien será el padrino del Medio Maratón Cidade de Lugo el próximo domingo 17, reconociendo su extensa trayectoria deportiva.

El reconocimiento genera una gran emoción en el homenajeado, quien siempre tuvo una fuerte conexión con el deporte. Aunque su pasión inicial fue el ciclismo, el atletismo llegó a su vida de forma inesperada. Sus inicios en el ciclismo se remontan a su etapa en Valladolid, donde entrenaba siguiendo tractores cargados de trigo, recorriendo distancias hasta localidades como Medina de Rioseco o Tordesillas.
Su llegada a Lugo marcó el inicio de su carrera en el atletismo. Tras conocer a un joven que practicaba esta disciplina, fue introducido a Gregorio Pérez Rivera, figura clave en sus comienzos. A pesar de que la bicicleta seguía siendo su gran pasión, el atletismo le abrió las puertas a nuevas experiencias y amistades. Una anécdota destacada de su juventud fue un viaje en bicicleta desde Lugo hasta Madrid, motivada por un enfado familiar, demostrando su espíritu aventurero.

"Una vez me enfadé con mi padre, cogí la bicicleta y me fui para Madrid desde Lugo. Era una Orbea de paseo, de las tradicionales. Salí de aquí sobre las seis de la mañana y fui a dormir a Ponferrada."

El atleta recuerda con cariño sus primeros años en el atletismo lucense, destacando la presencia de grandes deportistas y el ambiente de compañerismo. Comenzó a practicar atletismo con 16 años, a principios de los años 60, entrenando en la muralla de Lugo y realizando series de subida en diferentes puntos de la ciudad. La marcha atlética, en la que se inició por casualidad en los años 70, se convirtió en una de sus especialidades, llegando a ser doce veces campeón de España de veteranos en los 10.000 metros marcha.
Además de la marcha, también participó en maratones y pruebas de fondo, incluyendo carreras de 100 kilómetros. Su espíritu aventurero lo llevó a realizar proezas como ir corriendo desde Lugo hasta Rozas para sus clases de piloto de aviación, o hasta Baamonde para encontrarse con su mujer. Su mejor tiempo en maratón fue de 2 horas, 40 minutos y 1 segundo en Valladolid.
El deporte lo llevó a viajar por todo el mundo, participando en carreras en ciudades como Nueva York, Hamburgo, Rotterdam y Varadero (Cuba). Uno de los momentos más memorables fue conocer a Nelson Mandela en Sudáfrica. El atleta también destaca el orgullo de ver a sus hijos seguir sus pasos en el deporte, especialmente a su hija, quien fue olímpica y campeona en Hamburgo.